Entorno Umbrella

RELATO DE UNA EMPRENDEDORA FRACASADA. CAPÍTULO 2: EL DÍA DESPUES

Por 6 marzo, 2014 febrero 14th, 2019 No Comments
Retomamos el capítulo anterior en esa noche sin dormir. La primera de las muchas que vendrían después por diversos motivos y en diferentes momentos.

Primer día de parada. Te levantas temprano, tu cabeza tiene la hora cogida de tu antiguo horario laboral, mejor, así aprovechas el día, que tienes “¿mucho que hacer?”. Sí, hay que ir a ingresar el cheque y a inscribirse en el Inem.

En el Banco bien, la cajera te sonríe, claro, les estás dando un dinerito que no se esperaban, pero para tus adentros piensas que cuando se entere de que ya no hay nómina igual ya no te deja coger los caramelitos de la cesta que tiene al lado (me voy a llevar un puñado por si acaso).

MUNDO INEM, si, si, en mayúsculas. A ver, que yo no sé si 6 años después habrán cambiado las cosas, pero entrar en esa oficina oscura, aglomerada, con esa sensación de matadero… Creo que es el sitio más deprimente donde se puede ir, bueno, después de un tanatorio (negocio, que al hilo de esto, os diré que es el que tendría que haber montado, ya os contaré más adelante por qué).

Y te pasas allí 3 horas, 2 esperando y 1 de mesa en mesa, unas para inscribirte, otras para que te tomen los datos de qué has hecho y en qué quieres trabajar (recordemos que me van a buscar un trabajo) y otras para que te reconozcan el derecho a la prestación por desempleo, que el primer mes no vas a cobrar, te lo retienen (mira que soy ansiosa, si acabo de ingresar el finiquito, y yo queriendo cobrar el paro corriendo). Todo a su ritmo.

De la actitud de los trabajadores no voy a hablar. La duda que me queda es si los empleados del INEM están deprimidos porque ese estado de ánimo se lo pegamos los parados o viceversa. Con lo que no contaba era con tener que pedir perdón por haberme quedado sin trabajo. Y hasta aquí puedo leer… Corramos un tupido velo.

Sales un poco preocupada, porque cuando te han dicho la cuantía de la prestación has dado gracias a todos los Dioses de que haya otro sueldo en casa. Pero bueno, ya está todo hecho.

¿Y ahora que hay que hacer? Pues buscar trabajo.

–        Lo primero, hacer el curriculum. Te queda monísimo, con su foto estupenda.

–        Tirar de contactos: Trabajar en Recursos Humanos, te genera tantos amigos como enemigos, a ver si no la lío y se lo mando a quien no debo. Bien, a ver si alguno da señales de vida y me encuentra algo.

–        Ofertas de empleo: Webs, asociaciones, bolsa de empleo, etc…. Cuidado, que tampoco hace falta enviar a todo lo que haya, con tranquilidad, seleccionando lo que quieres (que pronto se cambia de opinión en esto…)

No me voy a extender mucho en el tema de la búsqueda de empleo. Evidentemente no lo encontré en primer mes, ni el segundo, ni el tercero….Y pasaron muchas cosas en todo ese tiempo de inactividad. Hasta que un año después, tu cuerpo (y sobre todo tu mente), te da un toque de atención con ataques de ansiedad incluidos. Tu autoestima ha caído a ras del suelo, ya casi no buscas trabajo, te agobia ponerte delante de la pantalla y ver “curriculum desestimado” en las ofertas a las que te has inscrito (a los 2000 más inscritos también les estará pasando lo mismo).

Esto no puede seguir así, hay que hacer algo. Lo primero, “curar” la cabeza para poder pensar y tomar decisiones. Y en ese punto comenzaremos el siguiente capítulo: La Decisión.

Alicia Carrillo
Juan José Villena

Juan José Villena

Nacido en Madrid, España, abogado de profesión, profesor universitario, especialista en estrategias jurídicas de viabilidad empresarial tanto para pequeños como medianos sistemas societarios.